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Cómo crear tu primer side project full stack lo más rápido posible

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Soft Skills:Aprendizaje
Frontend:JavaScript
Full Dev:Software Architecture

Quieres hacer cosas. Lo sé porque yo también quiero. Y si estás leyendo esto, es probable que lleves semanas, meses o incluso años con una idea dando vueltas en la cabeza como una canción pegadiza que no te puedes quitar.

La gente que programa, los que queremos programar, tenemos esa necesidad casi biológica de construir algo propio. Un side project. Un producto. Algo que dé un fruto, ya sea visibilidad, dinero o ese placer inexplicable de ver funcionando algo que antes solo existía en tu imaginación.

Pero hay una trampa en todo esto. Y es gorda.

Hacerlo rápido es muy complicado. Créeme, he visto a developers perder pelo en iteraciones moviendo archivos por carpetas, debatiendo si el componente va aquí o allá, mientras su proyecto brillaba bajo el sol del desierto. Sin usuarios. Sin visitas. Sin nadie que lo viera.

En este artículo vamos a recorrer el camino completo: desde la idea hasta la elección del stack tecnológico, pasando por las plantillas, los boilerplates, los Backend as a Service y ese punto que todos olvidamos y que puede marcar la diferencia entre un proyecto que triunfa y uno que se queda en el cajón.

Producto vs. proyecto: una diferencia que importa

Antes de tocar una sola línea de código, necesitas tener clara una distinción que cambia por completo tu enfoque.

Un proyecto es algo que haces para aprender, para practicar, para poner en tu portfolio. Está bien, cumple su función.

Un producto es otra cosa. Es un proyecto que da algo a cambio. Puede ser un SaaS con suscripciones mensuales, una herramienta que vendes una sola vez, un recurso gratuito que te genera visibilidad profesional o incluso un portfolio tan potente que te abre las puertas de un trabajo mejor. El fruto puede tomar muchas formas, pero la intención es distinta desde el minuto cero.

¿Y qué tipo de productos nacen de las manos de desarrolladores independientes? Pues los que resuelven problemas cercanos o los que imitan casos de éxito con algún giro personal. La clave está en que el problema que tú quieres resolver, te lo aseguro, lo tiene más gente. He visto proyectos que nacen para gestionar un club ciclista, para organizar el alquiler de coches entre amigos o para automatizar el seguimiento de gastos personales.

No hace falta reinventar la rueda. Si tienes muchas anotaciones sueltas y quieres una aplicación de notas hecha a tu medida, nada te impide construirla. Luego puedes publicar un artículo explicando cómo lo hiciste, compartir el código o desplegarla para que otros la utilicen.

🎯 Los mejores side projects no nacen de ideas geniales. Nacen de problemas reales que te pican lo suficiente como para querer resolverlos. Empieza por lo que te molesta a ti.

La velocidad es una ilusión (pero podemos acercarnos)

Aquí viene el calambrazo. ¿Has sentido los 10.000 voltios recorriendo tu cuerpo? Porque “rápido” y “full stack” en la misma frase es casi un oxímoron.

Un proyecto full stack implica diseñar la interfaz, programar la lógica del servidor, gestionar una base de datos, montar un sistema de autenticación, configurar el envío de emails, preparar el despliegue… Y eso es solo la versión mínima.

Los ejemplos que conozco de personas que han sacado adelante proyectos así, aun conociendo las herramientas, han tardado meses. No semanas. Meses.

Pero no te digo esto para desanimarte. Te lo digo para que ajustes tus expectativas y no te frustres cuando a la segunda semana sientas que no avanzas. Porque ahí es donde la mayoría abandona.

Entonces, ¿cómo nos acercamos a esa velocidad? Hay dos caminos claros.

El primero: usar lo que ya conoces. Si llevas años con Laravel, monta tu proyecto con Laravel. Si tu día a día es Django, pues Django. No es el momento de experimentar con una tecnología nueva si lo que quieres es sacar algo a la luz. Robert Menetray construye sus proyectos con Drupal porque es la herramienta con la que trabaja. Camilo utiliza Meteor porque fue lo que aprendió cuando no existían Next ni Vercel. Y ambos tienen productos funcionando.

El segundo: aprender algo nuevo, que también es válido y fascinante. Pero ten claro que la curva de aprendizaje se sumará al tiempo de desarrollo. Estás comprando dos cosas a la vez: el producto y la formación.

Plantillas, boilerplates y la tentación del atajo

Hice una encuesta en LinkedIn preguntando si en un nuevo proyecto preferían usar una plantilla/boilerplate o empezar desde cero. Con 15 votos (que no es la mayoría de la población mundial, lo sé), los resultados fueron reveladores:

  • 53% prefiere plantilla completa
  • 33% prefiere empezar desde cero
  • 13% solo usa plantilla para el CSS

Nos gustan las plantillas. Nos atraen como un imán. Suenan a atajo, a problemas resueltos, a camino despejado. Pero hay matices importantes que vale la pena entender.

Plantillas (templates)

Una plantilla web tradicional te da una estructura visual con algún tipo de ayuda de librerías de CSS o frameworks de JavaScript. Las hay gratuitas y de pago. Son útiles para arrancar con una interfaz decente sin tener que diseñar desde cero.

El problema es que la plantilla hay que conocerla un poco. No basta con descargarla y esperar que todo encaje mágicamente con tu lógica de negocio. He revisado plantillas premium por dentro y, bueno, a veces te das cuenta de que nos preocupamos demasiado por hacer las cosas bien cuando hay gente que saca dinero con código que no ganaría ningún concurso de calidad.

Boilerplates

Un boilerplate es otra liga. No es solo una plantilla visual, es un conjunto completo de funcionalidades que te acerca al full stack:

  • Registro y autenticación de usuarios
  • Panel de administración
  • Sistema de facturación y suscripciones
  • Envío de correos electrónicos
  • Herramientas de testing ya configuradas
  • Integración con servicios externos

La promesa es tentadora: empezar desde un punto más alto. Pero cuidado, porque los boilerplates tienen trampas ocultas. Pueden no estar actualizados, pueden prometer más de lo que cumplen o pueden tener incompatibilidades con la versión que acaba de salir de alguna dependencia.

A más dependencias, más riesgo de que algo falle. Y cuando falla algo en un boilerplate que no has escrito tú, la frustración es doble. Porque habías puesto tus expectativas en que “ya estaba todo hecho”.

⚠️ Antes de adoptar un boilerplate de pago, revisa cuándo se actualizó por última vez, lee las issues abiertas en su repositorio y prueba a ejecutarlo en local. Esos 30 minutos de verificación te pueden ahorrar días de dolores de cabeza.

Ese 33% que empieza desde cero

No menosprecies a ese tercio de personas que prefiere empezar sin ayuda. Es probable que vengan de malas experiencias con plantillas que no funcionaban, con boilerplates que prometían el oro y el moro, o que simplemente prefieran tener control total sobre cada decisión técnica.

Construir tu propia plantilla base, tu propio punto de partida que mantienes tú, es una inversión que paga dividendos a largo plazo.

Los stacks que funcionan para un side project full stack

Vamos a lo práctico. ¿Qué tecnologías están usando las personas que crean productos de forma independiente?

Frameworks “todo en uno”

Estos frameworks traen incorporado casi todo lo que necesitas para un proyecto full stack. La infraestructura la montas tú, pero el código te resuelve la autenticación, el envío de emails, las colas, las migraciones de base de datos y mucho más.

  1. Laravel (PHP): Probablemente el más completo de esta categoría. Tienes integración con base de datos, gestión de usuarios, envío de correos, colas de trabajo, testing, y un ecosistema brutal con herramientas como Forge para el despliegue, Nova para paneles de administración y Cashier para suscripciones. Si vienes del mundo PHP, es tu elección natural.

  2. Django (Python): El enfoque “batteries included” de Django significa que arrancas con un panel de administración ya listo, un ORM potente y un sistema de seguridad sólido. Es una opción excelente si te mueves bien con Python y quieres un producto robusto.

  3. Ruby on Rails: El veterano que sigue en forma. Muchos productos que usamos hoy y que ya tienen algunos años están construidos con Rails. Su filosofía de “convención sobre configuración” te permite avanzar rápido si aceptas sus reglas del juego.

  4. Next.js: Se ha consolidado como la opción predilecta en el ecosistema JavaScript/TypeScript para aplicaciones full stack. Con las Server Actions, las rutas API integradas y el soporte para renderizado del lado del servidor, puedes construir un producto completo sin salir del mundo React.

  5. NestJS: Otro jugador importante en el terreno de TypeScript, aunque con una filosofía diferente. Aquí la gestión de usuarios, el envío de emails y demás los pones tú de tu cosecha. Cada vez hay más herramientas que facilitan la integración, pero el enfoque es más modular y menos “incluido de serie”.

// Ejemplo básico de un controlador en NestJS
// Este sería tu punto de partida para una API de productos
import { Controller, Get, Post, Body } from '@nestjs/common';

@Controller('products')
export class ProductsController {
  @Get()
  findAll() {
    // Devuelve todos los productos
    return this.productsService.findAll();
  }

  @Post()
  create(@Body() createProductDto: CreateProductDto) {
    // Crea un nuevo producto
    return this.productsService.create(createProductDto);
  }
}

Backend as a Service (BaaS)

Si prefieres separar frontend y backend, o si quieres montar la parte del servidor con unos clics y unas configuraciones, los BaaS son tu aliado. Te dan base de datos, gestión de usuarios, envío de emails, almacenamiento de archivos y despliegue en un mismo paquete.

  • Firebase: El rey indiscutible por antigüedad y popularidad. Es de Google, funciona bien, tiene documentación abundante y si buscas tutoriales en YouTube te salen cientos. Sus ventajas e inconvenientes están perfectamente documentados por la comunidad. Es una maravilla para prototipos y productos que necesitan tiempo real.

  • Supabase: La alternativa open source a Firebase que se ha ganado un hueco enorme. Usa PostgreSQL como base de datos, lo que te da más flexibilidad y portabilidad. Si algún día quieres migrar, tus datos no están atrapados en un formato propietario.

  • AWS Amplify: La apuesta de Amazon, que ha mejorado mucho con el paso del tiempo. Ideal si ya estás en el ecosistema AWS y quieres aprovechar la infraestructura que ofrece.

  • Nhost: Menos conocido pero con características interesantes para quienes buscan algo diferente.

El atractivo de los BaaS es innegable: crear un backend con unos clics, tener tu base de datos, gestionar usuarios, conectar con otras herramientas… Pero hay que tener ojo.

Algunos son demasiado jóvenes. Otros son prometedores en exceso, pero frágiles cuando los pones a prueba. Date cuenta de que un BaaS también es un producto full stack en sí mismo, y tener muchas características implica que puede haber problemas, cortes de servicio o funcionalidades a medio terminar.

🔑 Elige el stack que mejor conozcas o el que más comunidad tenga detrás. Cuando te encuentres con un problema a las 11 de la noche, vas a agradecer que haya 500 respuestas en Stack Overflow sobre tu error concreto.

La curva de aprendizaje: el elefante en la habitación

Hay algo que nadie menciona en los tutoriales de “Getting Started” y es que el primer disparo siempre funciona. Da igual la herramienta. El tutorial está diseñado para que des en el centro de la diana, para que te sientas un campeón y sigas adelante.

Lo malo viene después, cuando le haces las preguntas complicadas al framework. Cuando necesitas algo que no está en la documentación básica. Cuando el error no aparece en los primeros resultados de Google.

Cuanto más completa sea la solución que elijas, más cosas hay que aprender para ponerla en marcha. Es una paradoja cruel: las herramientas que más te prometen resolver son las que más tiempo de aprendizaje exigen.

Mi consejo es que asumas esta realidad desde el principio. Dedica las primeras semanas a explorar, a romper cosas, a entender los límites de tu stack. Y no te frustres si avanzas despacio. Esa es la velocidad normal.

El error que todos cometemos: olvidar al usuario

Estamos a 100 km/h, creciendo en funcionalidad, colocando todo lo que se nos ocurre en nuestro proyecto. Y de repente una pregunta incómoda:

¿Alguien ha pensado en traer usuarios? ¿En traer visitantes? ¿En enseñar lo que estamos construyendo?

He visto a developers perder pelo debatiendo sobre arquitectura, sobre dónde colocar un fichero o cómo nombrar una clase. Son decisiones válidas, no les quito importancia. Pero si tu producto no tiene quien lo use, esas decisiones son irrelevantes.

Esto es un problema crónico entre programadores: no sabemos vendernos. Nos resulta más cómodo refactorizar un módulo que escribir un post en LinkedIn contando lo que estamos construyendo.

Estas son algunas formas prácticas de dar visibilidad a tu side project desde el primer día:

  1. Comparte el proceso, no solo el resultado. Un hilo en Twitter/X contando qué decisiones técnicas tomaste y por qué genera más engagement que un enlace al producto terminado.

  2. Escribe un artículo técnico. Explica cómo resolviste un problema concreto durante el desarrollo. Eso posiciona tu nombre y tu proyecto en buscadores.

  3. Publica el código. Un repositorio bien documentado en GitHub es una carta de presentación brutal.

  4. Graba un vídeo corto. Un screencast de 5 minutos mostrando tu producto funciona mejor que mil palabras.

  5. Habla de ello en comunidades. Telegram, Discord, Slack, foros especializados… Las comunidades técnicas son terreno fértil para primeros usuarios.

No se trata de marketing agresivo. Se trata de hacer visible lo que construyes. Recuerda: como el pájaro que busca las nueces escondidas por la ardilla, alguien te está buscando pero no te ve.

Un framework para decidir tu stack

Si estás bloqueado y no sabes qué elegir, aquí tienes una guía rápida de decisión:

¿Ya tienes experiencia con algún lenguaje?

  • Sí → Usa el framework principal de ese lenguaje. PHP → Laravel. Python → Django. Ruby → Rails. JavaScript → Next.js.
  • No → Empieza con Next.js o Laravel, que tienen las comunidades más activas y más recursos para aprender.

¿Quieres controlar el backend o prefieres delegarlo?

  • Control total → Framework todo en uno (Laravel, Django, Rails).
  • Delegarlo → BaaS (Firebase, Supabase).

¿Cuánto tiempo tienes?

  • Poco (menos de 2 meses) → BaaS + framework de frontend que conozcas.
  • Medio (3-6 meses) → Framework full stack con boilerplate como punto de partida.
  • Mucho (proyecto a largo plazo) → Lo que más te motive aprender, sin prisa.

¿Es tu primer side project?

  • Sí → Elige una sola tecnología y haz algo pequeño. No intentes construir “el Facebook de los quesos”.
  • No → Ya sabes lo que funciona para ti. Reutiliza lo que puedas de proyectos anteriores.

Lo que nadie te dice: el verdadero beneficio

Y aquí llego al punto que dejé reservado para el final. Ese beneficio que es mucho mayor que la fama o el dinero.

Es lo que aprendes.

Porque eso no se enseña ni en los bootcamps, ni en las universidades, ni en los cursos de Udemy. Puede que haya experiencias similares, pero en el desarrollo de software lo que importa al final es poner las manos sobre el teclado y pegarte con decisiones que dices “esto solo me preocupa a mí”.

Es como los trucos de magia. Los magos aprenden unas bases para mover las cartas y parecer que te están dando a elegir cuando en realidad te están dirigiendo. ¿Cuántas veces tendrán que repetir esos movimientos? No me lo quiero ni imaginar. Yo cojo una baraja, intento barajarla y ya se me han caído.

Pues con el código es parecido. Todas esas técnicas que parecen una pérdida de tiempo, todas esas decisiones sobre arquitectura que te quitan el sueño, están entrenando unos músculos que luego usarás sin darte cuenta.

Aunque no completes el proyecto, siempre podrás decir que aprendiste mucho de ello. Y eso tiene un valor enorme que nadie puede quitarte.

💡 No esperes a tener el producto perfecto. Empieza pequeño, con una sola funcionalidad. Comparte lo que haces mientras lo haces. Y recuerda que el camino de construir tu side project es tan valioso como el destino.

Hoja de ruta para empezar esta misma semana

Para que esto no se quede en teoría, aquí tienes un plan de acción concreto:

Día 1-2: Define el problema. Escribe en un papel (sí, en papel) qué problema quieres resolver. Si no puedes explicarlo en dos frases, simplifica.

Día 3-4: Elige tu stack. Usa la guía de decisión de más arriba. No le des más de dos días a esto. La parálisis por análisis es el cementerio de los side projects.

Día 5-7: Monta el esqueleto. Instala las herramientas, crea el repositorio, configura el proyecto. Que al final de la semana puedas ver “algo” funcionando en tu navegador, aunque sea un “Hola mundo”.

Semana 2-4: Construye la funcionalidad principal. Solo una. La más importante. La que resuelve el problema que definiste el primer día.

Semana 4-6: Despliega y comparte. No importa que esté feo. No importa que le falten features. Ponlo en internet y cuéntaselo a alguien.

A partir de ahí, iteras. Añades, mejoras, pulen. Pero ya tienes algo vivo, algo que respira, algo que puedes enseñar.

Crear un side project full stack no es fácil. Es un reto que requiere paciencia, decisiones técnicas y la valentía de mostrar trabajo imperfecto. Pero los beneficios, tanto los tangibles como los que se quedan en tu cerebro como aprendizaje, compensan con creces el esfuerzo.

Así que deja de darle vueltas y empieza. La peor versión de tu producto es la que nunca existe.

Escrito por:

Imagen de Daniel Primo

Daniel Primo

CEO en pantuflas de Web Reactiva. Programador y formador en tecnologías que cambian el mundo y a las personas. Activo en linkedin, en substack y canal @webreactiva en telegram
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