OKR para programadores: el método que usa Google para cumplir objetivos (y tú también puedes)
5 aprendizajes que te llevas de este episodio:
- Definición y estructura de los OKRs.
- Diferenciación entre objetivos cualitativos y resultados clave cuantitativos.
- Importancia de la revisión periódica para el ajuste y crecimiento.
- Aplicaciones prácticas en entornos personales y profesionales.
- Cambio cultural e innovación impulsados por metas ambiciosas.
Confieso que necesitaba un calambrazo. De esos que te sacuden cuando llevas semanas, o meses, dejando que la inercia te lleve. Te acomodas, te despistas, surgen viajes, historias, y cuando quieres darte cuenta el trimestre ha volado sin que hayas avanzado en lo que de verdad importa.
¿Te suena?
No hablo de ser una máquina, ni un robot, ni una inteligencia artificial que ejecuta tareas sin descanso. Hablo de tener un sistema que te ayude a salir del camino, mirar alrededor y volver a la senda con las ideas claras. O a otra senda distinta, si hace falta.
Ese sistema existe. Se llama OKR (Objectives and Key Results) y lleva décadas funcionando en empresas como Google, LinkedIn o Twitter. Pero lo mejor es que no necesitas ser una multinacional para aprovecharlo. De hecho, funciona igual de bien —o mejor— cuando lo aplicas a tu carrera como desarrollador.
En este artículo vamos a ver qué son los OKR, cómo se aplican en la práctica, por qué encajan como un guante en el mundo del desarrollo de software y cómo puedes crear los tuyos propios para el próximo trimestre. Con ejemplos reales y sin necesidad de hacer un máster en productividad.
Qué son los OKR y por qué deberían importarte ¶
OKR es un acrónimo de Objectives and Key Results, que en castellano traducimos como Objetivos y Resultados Clave. Es una metodología para definir metas ambiciosas y medir si las estás alcanzando.
Tiene dos componentes fundamentales:
- Objetivo (O): una definición cualitativa de lo que quieres conseguir. Debe ser breve, inspirador y algo incómodo. Si no te genera un poco de vértigo, no es lo bastante ambicioso.
- Resultados Clave (KR): definiciones cuantitativas que te permiten evaluar si el objetivo se ha alcanzado. Aquí sí hay que ser específico: números, porcentajes, plazos concretos.
La gracia del sistema está en esa dualidad. El objetivo te inspira y te marca el norte. Los resultados clave te obligan a pisar tierra y medir tu progreso con datos reales.
🎯 Los OKR no son una lista de tareas pendientes. Son la brújula que te indica hacia dónde ir y el velocímetro que te dice si vas al ritmo adecuado.
Un poco de historia: de Intel a Google ¶
Los OKR nacieron en los años 90 de la mano de Andy Grove, exdirector general de Intel. Grove se basó en el trabajo de Peter Drucker y su concepto de gestión por objetivos (MBO) para crear algo más ágil y ambicioso.
Pero la metodología despegó cuando John Doerr, que había sido empleado de Intel, la llevó a una empresa emergente llamada Google. Sí, esa misma que ahora se llama Alphabet y que en aquel momento era poco más que un proyecto prometedor en un garaje.
Doerr escribió más tarde el libro Measure What Matters (traducido al castellano como Mide lo que importa), donde detalla cómo los OKR transformaron la cultura de Google. Y desde ahí, la metodología se extendió a cientos de empresas tecnológicas.
Lo interesante es que no hace falta leer el libro entero para empezar. De hecho, al inicio es mejor no empaparse del todo en la teoría. Lo que necesitas es entender los fundamentos, ponerte manos a la obra y detectar tus propios errores en la aplicación. La práctica te enseñará más que cualquier manual.
Cómo funcionan los OKR en la práctica ¶
Vamos al grano. ¿Cómo se monta un OKR?
La escala de puntuación ¶
En Google utilizan una escala de 0 a 1 para calificar cada resultado clave al final del trimestre. Si tu KR era conseguir 1.000 contactos en LinkedIn y solo has llegado a 200, tu puntuación es 0.2. Has logrado el 20% de lo que te propusiste.
Esta escala tiene una peculiaridad que a muchos les sorprende. El punto óptimo no es llegar al 1. La referencia ideal está entre 0.6 y 0.7, es decir, un 60-70% de cumplimiento. Si sacas un 1 de forma recurrente, no es que seas muy bueno: es que tus objetivos no son lo bastante ambiciosos.
Esto cambia por completo la mentalidad. En la mayoría de sistemas de productividad, el objetivo es vaciar la bandeja de entrada, tachar todas las tareas, llegar al 100%. Aquí no. Aquí se trata de apuntar alto, sabiendo que no vas a llegar del todo, y que eso está bien.
El ciclo trimestral ¶
La recomendación estándar es establecer los OKR por trimestres. Tres meses es un periodo suficiente para hacer progresos reales, pero lo bastante corto para que no pierdas la urgencia.
Muchas empresas y equipos ya se organizan en trimestres. Si vienes del mundo ágil, con sprints y retrospectivas, el concepto te resultará familiar. La diferencia es que los OKR operan a un nivel más estratégico: no te dicen qué tareas hacer cada semana, sino hacia dónde debe apuntar todo ese trabajo.
Transparencia y revisión ¶
Otro principio clave de los OKR es que son públicos. En un equipo, todos deberían poder ver en qué está trabajando cada persona y cómo va su progreso. Esto genera alineación y elimina esas situaciones en las que cada uno rema hacia un sitio distinto sin saberlo.
Al final del trimestre toca revisar: ¿qué puntuación ha tenido cada KR? ¿Qué ha funcionado? ¿Qué hay que ajustar? Los OKR están escritos en papel, pero no están escritos en piedra. Se pueden modificar si las circunstancias cambian.
📝 Los OKR son un mapa, no un contrato. Si a mitad de camino descubres una ruta mejor, cámbialo. Lo importante es no perder de vista el destino.
Por qué los OKR encajan con el desarrollo de software ¶
Si lo piensas bien, hay un paralelismo enorme entre las buenas prácticas de desarrollo y los principios de los OKR:
- Iteraciones cortas. Igual que en desarrollo ágil trabajamos en sprints, los OKR se revisan cada trimestre. Feedback rápido, ajustes constantes.
- Medición continua. Un developer que escribe tests sabe la importancia de tener métricas. Los KR son, en esencia, los tests de tus objetivos profesionales.
- Foco en resultados, no en actividad. En desarrollo sabemos que escribir muchas líneas de código no significa avanzar. Lo que importa es resolver problemas. Con los OKR pasa lo mismo: no mides horas trabajadas, mides impacto.
- Mejora continua. La retrospectiva de los OKR es como una retro de sprint, pero aplicada a tu carrera o a los objetivos del equipo.
Además, los desarrolladores tenemos una ventaja natural: estamos acostumbrados a pensar en sistemas, en lógica, en estructuras. Definir un OKR bien formulado es como diseñar una buena API: necesitas claridad en las entradas, los procesos y las salidas esperadas.
Ejemplo práctico: adoptar TypeScript en tu equipo ¶
Vamos a aterrizar todo esto con un ejemplo concreto que puede aplicarse tanto a nivel de equipo como a nivel personal.
OKR de equipo ¶
Objetivo: Ser un equipo solvente trabajando con TypeScript.
Este objetivo es ambicioso, inspirador e incómodo. Sobre todo si vienes de un entorno donde todo el frontend está en JavaScript y TypeScript suena a territorio desconocido.
Los resultados clave podrían ser:
- El 100% de los desarrolladores de frontend completan una capacitación en TypeScript.
- TypeScript se utiliza en 3 nuevos proyectos durante el trimestre.
- Reducir el porcentaje de bugs reportados en un 50% respecto a los proyectos equivalentes en JavaScript.
Fíjate en cómo cada KR es medible y específico. No dice “aprender TypeScript”, que es difuso. Dice cuántas personas, cuántos proyectos y qué mejora concreta se espera.
¿Van a llegar al 100% en todos? Seguramente no. Y eso está bien. Si el equipo consigue capacitar al 70% de los developers, usar TypeScript en 2 proyectos y reducir bugs un 30%, la puntuación rondará el 0.6-0.7. Un trimestre productivo.
OKR personal ¶
Objetivo: Adquirir habilidades sólidas en TypeScript como desarrollador.
Aquí los resultados clave cambian un poco porque hablamos de compromisos individuales:
- Completar un curso de TypeScript que cubra desde lo básico hasta nivel avanzado.
- Aplicar TypeScript en 3 proyectos propios o del trabajo.
- Resolver 20 retos de TypeScript en plataformas como HackerRank o Codewars.
- Reducir los bugs reportados en la primera semana tras el despliegue a producción.
El cuarto punto es interesante porque a veces, cuando trabajas en solitario, es difícil medir la calidad del código. Pero siempre puedes buscar algún indicador: el número de bugs que aparecen tras subir a producción, o cuántas veces tienes que hacer hotfixes la semana del lanzamiento.
// Ejemplo: definir un OKR como tipo en TypeScript
interface KeyResult {
description: string;
target: number;
current: number;
// Puntuación calculada entre 0 y 1
score: () => number;
}
interface OKR {
objective: string;
quarter: string;
keyResults: KeyResult[];
// Puntuación media de todos los KR
overallScore: () => number;
}
const myOKR: OKR = {
objective: "Adquirir habilidades sólidas en TypeScript",
quarter: "Q1 2026",
keyResults: [
{
description: "Completar curso básico a avanzado",
target: 1,
current: 0.8,
score() { return this.current / this.target; }
},
{
description: "Aplicar TypeScript en 3 proyectos",
target: 3,
current: 2,
score() { return this.current / this.target; }
},
{
description: "Resolver 20 retos en HackerRank",
target: 20,
current: 15,
score() { return this.current / this.target; }
}
],
overallScore() {
const total = this.keyResults.reduce((sum, kr) => sum + kr.score(), 0);
return total / this.keyResults.length;
}
};
console.log(`Puntuación global: ${myOKR.overallScore().toFixed(2)}`);
// Puntuación global: 0.72 - ¡Trimestre productivo!
Cómo crear tus propios OKR como programador ¶
Ahora que ya tienes claro el concepto, vamos a ver el proceso paso a paso para que te pongas en marcha.
1. Define tu objetivo ambicioso ¶
Piensa en grande. ¿Qué quieres haber conseguido dentro de tres meses que ahora mismo te parezca difícil pero no imposible?
Algunos ejemplos para desarrolladores:
- Dominar una nueva tecnología o framework.
- Contribuir a proyectos open source de forma regular.
- Mejorar la calidad del código de tu equipo.
- Lanzar un proyecto personal al mercado.
- Convertirte en referencia técnica dentro de tu empresa.
El objetivo debe caber en una frase. Si necesitas un párrafo entero para explicarlo, aún no lo tienes claro.
2. Establece entre 2 y 5 resultados clave ¶
Para cada objetivo, define resultados que puedas medir con un número. Aquí van algunas preguntas que te ayudarán:
- ¿Cuántas veces tengo que hacer algo?
- ¿Qué porcentaje de mejora espero?
- ¿Qué fecha límite tiene esto?
- ¿Cómo sabré que lo he conseguido?
Evita los KR que son simples tareas disfrazadas. “Hacer un curso de React” no es un buen KR porque es binario: lo haces o no. “Completar el 100% de los módulos de un curso de React y construir 2 aplicaciones con lo aprendido” es mejor porque tiene granularidad y te permite medir progreso parcial.
3. Puntúa con la escala 0 a 1 ¶
Al final del trimestre, revisa cada KR y asígnale una puntuación:
- 0: No has avanzado nada.
- 0.3: Has hecho algo pero lejos del objetivo.
- 0.5: Has llegado a la mitad del camino.
- 0.7: Muy buen progreso, cerca del objetivo.
- 1.0: Completado al 100%.
Recuerda: si todos tus KR están en 1.0, necesitas objetivos más ambiciosos.
4. Revisa y ajusta ¶
Los OKR no son estáticos. A mitad de trimestre, haz una revisión:
- ¿Vas por buen camino?
- ¿Algún KR ha dejado de tener sentido?
- ¿Han cambiado las prioridades?
Ajusta lo necesario. Esto no es hacer trampa, es ser pragmático.
🔄 La revisión a mitad de trimestre es como ejecutar tus tests antes de hacer merge. Te evita sorpresas desagradables al final.
OKR de equipo vs. OKR personal: ¿se pueden combinar? ¶
Sí, pero con matices. Los OKR de equipo deben centrarse en resultados de negocio y en el impacto colectivo. Los OKR personales pueden incluir desarrollo profesional que no esté directamente ligado a los objetivos del equipo.
Por ejemplo, un developer puede tener un OKR personal de “aprender Rust” aunque su equipo trabaje con Python. Eso no tiene por qué reflejarse en los OKR del equipo, pero sí aporta valor a largo plazo.
Lo que sí es interesante es buscar sinergias. Si el equipo tiene como objetivo mejorar la cobertura de tests y tú tienes como objetivo personal dominar testing avanzado, esos dos caminos se cruzan y se refuerzan.
Una buena práctica es tener los OKR de equipo visibles para todos y los personales compartidos con tu responsable o mentor. La transparencia genera compromiso y también apoyo.
Herramientas para gestionar tus OKR ¶
Aunque puedes empezar con papel y lápiz, hay herramientas que facilitan el seguimiento:
- Notion: flexible para crear dashboards personalizados con bases de datos y progreso visual.
- Tability: diseñada para OKR, con recordatorios automáticos y seguimiento semanal.
- Google Sheets: gratis, accesible y fácil de compartir con tu equipo.
- Jira + complementos: si tu equipo ya usa Jira, existen plugins que conectan tareas con resultados clave.
- Una libreta: no subestimes el poder de escribir a mano tus objetivos y revisarlos cada semana.
La herramienta es lo de menos. Lo que marca la diferencia es el hábito de revisar. Si no miras tus OKR cada semana, da igual que uses la aplicación más cara del mercado.
Los errores más habituales al empezar con OKR ¶
Después de haber probado distintas metodologías de productividad, hay algunos errores que veo repetirse:
Confundir OKR con una lista de tareas. Los OKR no son tu backlog. Son objetivos estratégicos con métricas de éxito. Las tareas son lo que haces para alcanzar esos objetivos, pero no son el OKR en sí.
Poner objetivos demasiado fáciles. Si sabes que vas a conseguir el 100% antes de empezar, no estás usando bien el sistema. El punto es estirarte, salir de la zona cómoda.
No revisar durante el trimestre. Definir los OKR y olvidarte de ellos hasta el final es como escribir tests que nunca ejecutas. La revisión periódica es lo que da vida al sistema.
Tener demasiados OKR. Uno o dos objetivos con 3-5 resultados clave cada uno es suficiente. Si tienes 10 objetivos no tienes ninguno, porque no puedes enfocarte en todo a la vez.
No medir de verdad. A veces nos engañamos con sensaciones. “Creo que he mejorado” no es una métrica. “He pasado de 3 bugs por despliegue a 1” sí lo es.
Los OKR como antídoto para el síndrome del impostor ¶
Este punto me parece especial y quiero dedicarle un momento.
Los programadores vivimos en un sector donde siempre hay algo nuevo que aprender. Un framework distinto, una librería reciente, una nueva versión de tu lenguaje favorito que cambia medio API. Es fácil sentir que nunca avanzas, que el horizonte se aleja cada vez que das un paso.
El síndrome del impostor se alimenta de esa sensación de “me queda todo por recorrer”. Y una de las mejores formas de combatirlo es poder mirar atrás y ver lo que sí has conseguido.
Los OKR te dan eso. Al final de cada trimestre tienes un registro tangible de dónde estabas y dónde estás ahora. No importa que no hayas llegado al 1.0 en todo. Un 0.6 significa que has avanzado más de la mitad hacia un objetivo que te parecía difícil. Eso es real. Eso cuenta.
💪 No subestimes el valor de mirar atrás. Siempre hay un framework nuevo que aprender, pero eso no borra lo que ya sabes hacer.
Una plantilla sencilla para empezar hoy ¶
No necesitas herramientas sofisticadas. Un documento de texto, una hoja de cálculo o incluso una libreta de papel son suficientes para arrancar. Aquí tienes una estructura que puedes copiar:
## Mi OKR - Q1 2026
### Objetivo
[Tu objetivo ambicioso en una frase]
### Resultados clave
- KR1: [Descripción] → Meta: [número] | Actual: [número] | Puntuación: [0-1]
- KR2: [Descripción] → Meta: [número] | Actual: [número] | Puntuación: [0-1]
- KR3: [Descripción] → Meta: [número] | Actual: [número] | Puntuación: [0-1]
### Puntuación global: [media de las puntuaciones]
### Revisión de mitad de trimestre
- ¿Qué va bien?
- ¿Qué hay que ajustar?
- ¿Algún KR debe cambiar?
### Revisión final
- Puntuaciones definitivas
- Lecciones aprendidas
- Propuesta para el próximo trimestre
Puedes empezar con esto y luego evolucionar hacia herramientas como Notion, Tability o cualquier gestor de proyectos que te guste. Lo importante es empezar, no tener la herramienta perfecta.
Más allá de la productividad: OKR como filosofía ¶
Hay algo en los OKR que va más allá de la productividad pura. Es la idea de que puedes definir con claridad lo que quieres conseguir, medir tu avance y aceptar que no llegar al 100% no es fracasar.
En un sector como el nuestro, donde la frustración acecha cada vez que un error inesperado nos bloquea durante horas (y créeme, a todos nos ha pasado), tener un sistema que normaliza el “no llegar del todo” es liberador.
Los OKR te dan estructura sin rigidez. Dirección sin dictadura. Ambición sin castigo.
Y si lo piensas, eso es lo que necesitamos como programadores: un marco para crecer sin perder la cabeza en el intento.
Puntos clave para llevarte ¶
Después de todo lo que hemos visto, aquí va el resumen de lo esencial:
- Los OKR son una metodología de objetivos con dos componentes: un objetivo ambicioso y resultados clave medibles.
- Funcionan en ciclos trimestrales con revisiones periódicas.
- La puntuación ideal está entre 0.6 y 0.7. Si llegas al 1.0 siempre, tus objetivos son demasiado fáciles.
- Puedes aplicarlos tanto a nivel de equipo como a nivel personal.
- Los OKR te ayudan a combatir el síndrome del impostor al darte un registro tangible de tu progreso.
- No necesitas herramientas complejas para empezar. Una hoja de cálculo o un documento de texto son suficientes.
El próximo trimestre empieza cuando tú quieras. No hace falta esperar a enero o a septiembre. Define un objetivo que te incomode un poco, ponle tres resultados clave con números y empieza a caminar.
¿El peor escenario? Que llegues al 0.4 y hayas avanzado más que si no hubieras hecho nada.
¿El mejor? Que dentro de un año puedas mirar atrás y ver cuatro trimestres de progreso acumulado. Eso no te lo quita nadie.
Escrito por:
Daniel Primo
