El futuro de los programadores en 2026 si la IA escribe todo el código
Un grupo de developers senior de grandes empresas tecnológicas se encerró varios días en un retiro organizado por Thoughtworks para responder a esta pregunta. No llegaron a una respuesta única. Pero todos coincidieron en algo: la pregunta es urgente.
Y a ti y a mí nos toca prestarle atención.
TL;DR — Las 5 ideas clave del retiro:
🏗️ El rigor se muda de casa — Si la IA escribe el código, la disciplina de ingeniería se desplaza a las especificaciones, los tests, los sistemas de tipos, el mapeo de riesgos y la comprensión continua del sistema.
🧪 TDD es el nuevo prompt engineering — Los tests escritos antes que el código son la herramienta más potente para evitar que los agentes de IA cuelen implementaciones rotas con cara de correctas.
🔄 Nace el “middle loop” — Un nuevo tipo de trabajo de supervisión entre escribir código y entregar producto. Nadie le ha puesto nombre todavía, pero ya está aquí.
🚀 Los juniors son más valiosos, no menos — La IA les ayuda a ser productivos antes. La preocupación real está en los perfiles de nivel medio sin fundamentos sólidos.
⚖️ Más velocidad no significa más valor — Los lotes grandes de código generado por IA están provocando una regresión en la estabilidad del software. Cuidado con esta trampa.
– Lee el original en inglés y PDF The future of software engineering - February 2026
No voy a mentirte: cuando me topé con este documento me esperaba el enésimo informe corporativo lleno de buzzwords y gráficas de tendencias para impresionar a directivos. Pero no. El documento que han publicado con las conclusiones del retiro es una de esas lecturas que te obligan a dejar lo que estás haciendo y sentarte con calma. No es un manifiesto utópico sobre el futuro brillante de la IA. Tampoco es un lamento catastrofista. Es un mapa de las líneas de fractura donde las prácticas actuales se están rompiendo y las nuevas están empezando a formarse.
Lo más interesante es que no surgió una visión unificada del futuro. Las ideas más potentes no salieron de una sola sesión, sino de las intersecciones entre conversaciones diferentes. Las mismas preocupaciones aparecían una y otra vez, planteadas por personas distintas que resolvían problemas distintos.
Vamos a desgranar lo más importante.
Aquí hay algo que podría hacer cambiar tu futuro.
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El rigor no desaparece, se muda de casa ¶
Esta fue la pregunta central del retiro. Apareció en casi todas las sesiones, da igual el tema que estuvieran tratando.
Si la IA se encarga de producir código, la disciplina de ingeniería que antes vivía en escribir y revisar ese código no se esfuma. Se desplaza a otro sitio. El grupo identificó cinco destinos concretos donde el rigor ya se está moviendo. No es ciencia ficción, está pasando ahora.
Primero: hacia las especificaciones. Si un agente de IA genera código a partir de una especificación, esa especificación se convierte en el artefacto con mayor capacidad de impacto para detectar errores. Una mala especificación produce mal código a escala. Y las típicas user stories se quedan cortas. Varios equipos están adoptando enfoques más estructurados como EARS (Easy Approach to Requirements Syntax), máquinas de estado y tablas de decisión. Técnicas que llevan décadas ahí, pero que ahora cobran un sentido nuevo.
Segundo: hacia los tests. Y aquí viene una de las ideas más potentes del retiro. Resulta que el desarrollo guiado por tests (TDD) produce resultados mucho mejores con agentes de IA. El mecanismo es muy específico: el TDD previene un modo de fallo donde el agente escribe tests que verifican comportamiento erróneo. Si los tests existen antes que el código, el agente no puede hacer trampas escribiendo un test que simplemente confirma su propia implementación incorrecta.
Dicho de otra forma: el TDD se convierte en una forma de prompt engineering. Los tests son la validación determinista para una generación no determinista.
Para que se entienda mejor, imagina que le pides a un agente que implemente una función de cálculo de descuentos. Sin tests previos, el agente puede escribir la función y luego escribir un test que verifique lo que sea que haya implementado, incluyendo los errores. Pero si tú escribes primero los tests con los casos esperados, el agente tiene que producir código que los pase:
# Tú escribes esto ANTES de que el agente toque nada
def test_discount_for_premium_user():
# Un usuario premium con compra superior a 100€ recibe un 15%
user = User(tier="premium")
order = Order(total=150.00)
assert calculate_discount(user, order) == 22.50
def test_no_discount_below_threshold():
# Sin descuento si la compra no llega al mínimo
user = User(tier="premium")
order = Order(total=50.00)
assert calculate_discount(user, order) == 0.00
Esos tests son tu contrato. El agente no puede hacer trampas. Y si cambia la implementación mañana, te da igual siempre que los tests sigan en verde.
🧪 Varios programadores del retiro describieron cómo han movido todo su esfuerzo de revisión hacia la suite de tests, tratando el código generado como algo desechable. Si los tests son correctos y el código los pasa, el código es aceptable. Da igual cómo se vea.
Tercero: hacia los sistemas de tipos y restricciones. En lugar de revisar el código después de generarlo, hay equipos que están explorando cómo hacer que el código incorrecto sea directamente irrepresentable. La idea viene de los métodos formales y los sistemas de tipos fuertes, pero aplicados como barreras prácticas para la salida de los agentes.
Un matiz interesante: las especificaciones describen lo que debe cambiar. Las restricciones definen los contextos acotados donde el cambio está permitido, incluyendo lo que no se puede tocar. Cuando una restricción tiene que romperse, es señal de que hay un nuevo límite del sistema y toca refactorizar.
Cuarto: hacia el mapeo de riesgos. No todo el código tiene el mismo nivel de riesgo. El retiro habló de clasificar el código por su “radio de explosión” a nivel de negocio: herramientas internas, servicios que dan la cara al cliente y sistemas donde la seguridad es crítica. Este mapeo determina dónde la revisión humana es esencial y dónde basta con la verificación automatizada.
Quinto: hacia la comprensión continua. Si el código cambia más rápido de lo que los humanos pueden revisar, el modelo tradicional de construir modelos mentales a través del code review se viene abajo. Las alternativas que discutieron incluyen retrospectivas semanales de arquitectura, ensemble programming (varios developers trabajando a la vez sobre el mismo código) y herramientas de comprensión asistidas por IA.
La preocupación de fondo es real. El code review siempre ha funcionado tanto como mecanismo de aprendizaje como de calidad. Mentoría, comprensión compartida, familiaridad con el código base: todo eso pasaba a través de la revisión. Perder ese canal sin sustituirlo crea un vacío de comprensión que se acumula con el tiempo.

El “middle loop”: una nueva categoría de trabajo que nadie ha nombrado ¶
Este fue el concepto más novedoso del retiro. Y la frase clave es: nadie en la industria le ha puesto nombre todavía.
El desarrollo de software se ha descrito con dos bucles. El inner loop es el ciclo personal del developer: escribir código, ejecutar tests, depurar. El outer loop es el ciclo más amplio de entrega: CI/CD, despliegue, operaciones.
El retiro identificó un tercero: un bucle intermedio de trabajo de ingeniería supervisora que se sitúa entre ambos.
Este middle loop implica dirigir, evaluar y corregir la salida de los agentes de IA. Requiere un conjunto de habilidades diferente al de programar. Exige capacidad para descomponer problemas en paquetes de trabajo del tamaño adecuado para un agente, calibrar la confianza en su resultado, reconocer cuándo un agente produce algo que parece correcto pero no lo es, y mantener la coherencia arquitectónica a través de múltiples flujos paralelos de trabajo generado.
Los programadores que están destacando en este nuevo trabajo comparten algunas características:
- Piensan en términos de delegación y orquestación, no de implementación directa.
- Tienen modelos mentales sólidos de la arquitectura del sistema.
- Pueden evaluar la calidad de la salida sin leer cada línea.
Son habilidades que los developers con experiencia suelen tener, pero que rara vez se desarrollan de forma explícita o se reconocen en los planes de carrera.
🔄 El middle loop genera una crisis de identidad real para quienes se enamoraron de la programación. A muchos se les contrató para traducir tickets en código funcional. Ese trabajo está desapareciendo. El nuevo trabajo requiere aptitudes y fuentes de satisfacción profesional diferentes.
El retiro trazó un paralelismo con la historia de los gráficos por ordenador. En 1992, los programadores escribían a mano los algoritmos de renderizado de polígonos. Dos años después, ese trabajo se había trasladado al hardware, y el puesto pasó a ser animación e iluminación. Hoy es física personalizada y mundos de juego. Cada vez que la capa de abstracción subió, los que insistían en que les contrataron para renderizar polígonos se quedaron atrás.
La misma dinámica se está repitiendo ahora con la producción de código.

La ley de Conway no se ha jubilado, se ha complicado ¶
El retiro introdujo el concepto de “topologías de agentes” como extensión del framework de Team Topologies. La premisa es directa: si las organizaciones diseñan sistemas que reflejan sus estructuras de comunicación, ¿qué pasa cuando los agentes se convierten en participantes de primera clase en esas estructuras?
A diferencia de las personas, los agentes se pueden duplicar al instante y desplegar en múltiples equipos sin fricción de onboarding. Un agente especializado en bases de datos puede existir en todos los equipos a la vez, aportando experiencia consistente sin el cuello de botella de la centralización. Suena genial, pero hay tres problemas que el retiro identificó.
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El desajuste de velocidad. Los agentes devoran los backlogs tan rápido que chocan contra las dependencias organizativas lentas. Le das herramientas de IA a un equipo, vacían su backlog en días y entonces se topan con un muro de dependencias entre equipos, revisiones de arquitectura y toma de decisiones a velocidad humana. El resultado no es una entrega más rápida. Es la misma velocidad con más frustración, porque el cuello de botella se ha desplazado de la capacidad de ingeniería a todo lo demás.
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La deriva de los agentes. Un agente que aprende de su contexto irá divergiendo con el tiempo. El agente de base de datos que trabaja en el backend de e-commerce acumula patrones distintos al que trabaja en el ERP, aunque empezaran con configuraciones idénticas. Es el mismo problema de las normas específicas de cada equipo humano, pero a una velocidad acelerada.
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La fatiga de decisiones como nuevo cuello de botella. Si los agentes producen trabajo más rápido de lo que los líderes pueden revisar y aprobar, la restricción se desplaza de la capacidad de producción a la capacidad de toma de decisiones. Los mandos intermedios que antes servían como puntos de coordinación se convierten en cuellos de botella de aprobación.
El retiro planteó una pregunta incómoda: si los humanos tienen límites de capacidad para entender sistemas pero los agentes no, ¿necesitamos tantos mandos intermedios? No hubo consenso, pero la pregunta en sí señala un desafío organizativo serio.
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El lado humano: roles, habilidades y una paradoja incómoda ¶
La IA no está reemplazando a las personas. Está reorganizando lo que hacen y cómo se sienten al hacerlo.
Aquí el retiro destapó algo que merece su propio nombre: la paradoja productividad/experiencia. La experiencia del developer se ha medido por tres dimensiones: estado de flow, ciclos de feedback y carga cognitiva. Durante décadas, productividad y experiencia han ido de la mano. Pero hay evidencia de que ahora se están desacoplando.
Las organizaciones pueden conseguir ganancias de productividad con herramientas de IA incluso en entornos donde los developers reportan menor satisfacción, más carga cognitiva y menos sensación de flow.
Esto crea un dilema genuino. Si la organización puede obtener más producción sin invertir en la experiencia del developer, el caso de negocio para esa inversión se debilita. Un participante del retiro ofreció un reencuadre afilado: deja de llamarlo “experiencia del developer” y llámalo “experiencia del agente”. Las carteras se abrirán más rápido para invertir en condiciones que ayuden a los agentes a rendir bien. Y resulta que la superposición con las condiciones que ayudan a los humanos es casi total.
💡 La idea de “experiencia del agente” es una de las más astutas del retiro. Cambia el marco de la conversación para conseguir inversión en algo que beneficia a todos: humanos y agentes.
Sobre los perfiles senior y staff engineers, el retiro fue claro: están bajo más presión que nunca, pero también son más importantes. Los datos de una firma de investigación que cubre 500 empresas muestran que los staff engineers usan herramientas de IA con menos frecuencia que los juniors, pero cuando las usan, ahorran más tiempo por semana. Su contexto amplio y su comprensión profunda de la arquitectura los convierte en supervisores de agentes más eficaces.
La tensión está en lo que les piden hacer frente a lo que deberían estar haciendo. Muchos dedican un tiempo desproporcionado a coordinación humana en lugar de supervisión técnica. El retiro propuso un giro: los staff engineers deberían convertirse en “eliminadores de fricción”, identificando y eliminando los impedimentos que ralentizan tanto el trabajo humano como el de los agentes.
Y aquí viene la sorpresa: los juniors son más valiosos, no menos. El retiro desafió la narrativa de que la IA elimina la necesidad de developers junior. Los juniors son más rentables que nunca. Las herramientas de IA les ayudan a superar la fase inicial de productividad negativa más rápido. Son una opción de compra sobre la productividad futura. Y manejan mejor las herramientas de IA que los seniors, porque no han desarrollado los hábitos y suposiciones que ralentizan la adopción.
La preocupación real son los programadores de nivel medio que crecieron durante la década de contratación masiva y puede que no hayan desarrollado los fundamentos necesarios para prosperar en el nuevo entorno.

Seguridad: peligro real y poco atendido ¶
El retiro señaló con preocupación que la sesión de seguridad tuvo baja asistencia. Un reflejo del patrón general de la industria: la seguridad se trata como algo a resolver después, cuando la tecnología funcione y sea fiable.
Con los agentes, esta secuencia es peligrosa.
El ejemplo más vívido: dar acceso de email a un agente permite resetear contraseñas y tomar el control de cuentas. Acceso completo a la máquina para herramientas de desarrollo significa acceso completo a la máquina para cualquier cosa que el agente decida hacer.
La recomendación fue directa: la ingeniería de plataformas debería establecer valores por defecto seguros, haciendo que el comportamiento seguro sea fácil y el inseguro sea difícil. No se puede depender de que cada developer individual tome decisiones conscientes de seguridad al configurar el acceso de los agentes.
Tres prioridades emergieron: seguridad por diseño como línea base innegociable, coaliciones entre industrias para estándares de seguridad de agentes interoperables y mecanismos de defensa potenciados por IA que puedan igualar la velocidad de los ataques potenciados por IA.

Sistemas que se curan solos: la ambición y la realidad ¶
El retiro exploró si los sistemas de software pueden ir más allá de la respuesta humana a incidentes hacia una auto-reparación asistida por agentes. Distinguieron dos niveles: self-healing (devolver un sistema a un estado conocido y bueno) y self-improving (evolucionar de forma activa las cualidades no funcionales como rendimiento y fiabilidad).
¿El problema? Los prerrequisitos no existen todavía en la mayoría de organizaciones. Se necesita un registro claro de cada cambio, un sistema operativo para agentes con controles de identidad y permisos, capacidades genéricas de mitigación (rollback, feature flags) que funcionen sin cambios de código, y funciones de aptitud que definan qué significa “saludable” en términos que los agentes puedan evaluar.
El retiro fue contundente: los cambios de código deberían ser el último recurso para remediar incidentes. El camino hacia la auto-reparación pasa primero por un mejor rollback, mejores feature flags y mejor observabilidad. Antes de que pase por agentes reescribiendo código en producción.
Hay un concepto precioso que salió de esta conversación: el “subconsciente del agente”. Los programadores senior aportan décadas de reconocimiento de patrones a la respuesta ante incidentes. Recuerdan que un código de error específico es en realidad un síntoma de un problema de infraestructura más profundo. Saben que una CPU alta en un servicio concreto significa revisar el pool de conexiones de la base de datos antes que nada. Ese conocimiento casi nunca está documentado. Vive en las cabezas de las personas.
Para replicar esto en agentes, las organizaciones necesitan construir un grafo de conocimiento alimentado por años de post-mortems y datos de incidentes. Algunas ya lo están haciendo con redacción automatizada de post-mortems, pero el paso humano de añadir matices y contexto sigue siendo esencial.

Agile no ha muerto, pero tiene que evolucionar ¶
El retiro empujó con fuerza contra la narrativa de “agile ha muerto”. Lo que está pasando es más sutil. Algunos equipos comprimen los sprints a una semana, usando IA para automatizar las ceremonias de fin de sprint. Otros están redescubriendo prácticas de XP —pair programming, ensemble development, integración continua— porque crean los ciclos de feedback ajustados que el desarrollo asistido por agentes necesita.
La amenaza real para agile es la gobernanza. Los equipos que adoptan herramientas de IA y trabajan más rápido siguen chocando con los mismos procesos de aprobación, puertas de cumplimiento y dependencias organizativas. Sin reformar la gobernanza junto con las prácticas de desarrollo, los equipos más rápidos chocan contra los mismos muros antes.
Y hay un dato que debería hacer saltar las alarmas: la estabilidad del software está bajando a medida que crece el tamaño de los cambios. La facilidad de producir grandes changesets con herramientas de IA empuja a algunos equipos hacia patrones que recuerdan al waterfall, con releases grandes y poco frecuentes en lugar de pequeñas y frecuentes. Esto es una inversión directa de una década de investigación DORA que muestra que los lotes más pequeños se correlacionan con mayor estabilidad.
⚠️ Más velocidad para producir código no significa más velocidad para entregar valor. Si el tamaño de los cambios crece y la estabilidad baja, estamos retrocediendo. Cuidado con esta trampa.
Las preguntas que nadie pudo responder ¶
El retiro dejó más preguntas que respuestas. Y son las buenas, las que de verdad importan.
- ¿Cómo ayudamos a los developers que aman programar a encontrar sentido en el trabajo de supervisión de agentes?
- Si los roles de product manager y developer convergen, ¿cómo se llama el rol resultante y quién se hace cargo?
- ¿Qué tendría que ser cierto para que las organizaciones dejaran de revisar código generado por IA?
- Si el código cambia más rápido de lo que los humanos pueden comprender, ¿necesitamos un nuevo modelo para mantener el conocimiento institucional?
- ¿Estamos en una regresión donde las ganancias de productividad se anulan por las pérdidas de estabilidad?
No son problemas técnicos con soluciones técnicas. Son problemas humanos que requieren conversación honesta y colaboración.
Qué me llevo de todo esto ¶
Después de leer este documento de cabo a rabo, hay tres ideas que se me han quedado grabadas.
La primera es que el TDD acaba de recibir el argumento más fuerte a su favor en años. No por purismo metodológico, sino por una razón práctica y concreta: es la mejor herramienta que tenemos para evitar que los agentes de IA nos cuelen código roto con cara de correcto.
La segunda es que la ingeniería de software no está desapareciendo. Se está redistribuyendo. Y los que mejor van a navegar este cambio son quienes entiendan que escribir código era solo una de las formas en las que se manifestaba el pensamiento de ingeniería. El rigor sigue ahí, pero ahora vive en las especificaciones, los tests, las restricciones de tipo, el mapeo de riesgos y la comprensión continua del sistema.
La tercera es que las habilidades blandas acaban de subir varios puestos en la lista de prioridades. Descomponer problemas, calibrar confianza, tomar decisiones bajo incertidumbre, comunicar con claridad: todo eso es el middle loop. Y nadie te lo enseña en un tutorial de YouTube.
El retiro no produjo una hoja de ruta. Produjo algo más útil: un entendimiento compartido de que el mapa se está redibujando. Y que las personas mejor posicionadas para dibujarlo son las que están dispuestas a admitir cuánto les queda por aprender.
A ti y a mí nos incluye.
Escrito por:
Daniel Primo
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